Economía social y solidaria: la alternativa capaz de frenar el mundo

el taller de teixidors

Todo empezó con una tuerca y un mecanismo. Y cuando los productores vieron que las máquinas eran capaces de producir mucho más que las personas, las sustituyeron. Luego llegaron otras nuevas, y también las sustituyeron. Las máquinas dejaron de lado a los sastres y los costureros, y también los telares, los patrones hechos a mano y las telas tintadas de forma natural.

Todo se hizo más rápido, más eficiente, más fácil, pero más desigual. Con el objetivo de generar riqueza, se dejó de lado el equilibrio. Y esto no convenció a todo el mundo. Por ello, a lo largo del último siglo han surgido alternativas a un sistema que tiene la productividad como única meta. Una de las más representativas es la Economía Social y Solidaria.

cahqueta reciclada fabricada en España
Las prendas de Miu Sutin se elaboran en talleres locales de inserción laboral

¿Qué es la Economía Social y Solidaria?

La Economía Social y Solidaria (o ESS) es aquella que prioriza las necesidades de las personas por encima del lucro económico. Pone en el centro valores como la solidaridad, la sostenibilidad, la justicia y la inclusión para crear un entorno más democrático y participativo, en el que nadie se quede atrás.

El concepto de Economía Social y Solidaria tal y como lo conocemos hoy comenzó a tomar fuerza a finales del siglo XX, pero se basa en los principios de las corrientes ideológicas socialistas del siglo XIX. Por aquel entonces, los movimientos obreros buscaban una salida a la complicada situación social que había dejado la Revolución Industrial.

Los trabajadores comenzaron a unirse en cooperativas y asociaciones que contaban, al igual que las de hoy, con una importante dimensión sociocultural. Además de garantizar protección económica, buscaban crear una identidad colectiva y sentido de pertenencia a un grupo.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la necesidad de contar con una alternativa al sistema capitalista se convirtió en algo aún más urgente. Una ola de optimismo afianzó la idea (al menos, en el mundo desarrollado) de que el mercado resolvería por sí solo todas las necesidades de la población. Que la respuesta a todos los problemas estaba en el crecimiento económico, y que no habría dificultad que no pudiese sortearse con productividad, dinero y riqueza.

Con esta filosofía, se dejó de lado el respeto por el medioambiente y se olvidó que parte de la población no podía seguir el ritmo. La Economía Social y Solidaria seguía siendo tan necesaria como en sus inicios.

bufanda tubular solidaria nou moscada
Las bufandas de Nou Moscada se confeccionan en un taller de mujeres que han sufrido maltrato

Monedas alternativas y consumo responsable

Hoy, la Economía Social y Solidaria busca dar valores humanos y universales al sistema socio-económico. Existen ejemplos de iniciativas en prácticamente todos los sectores, desde el de la moda hasta el de la cultura, pasando por los de la alimentación o el transporte. Y, aunque las iniciativas son muy diversas, comparten elementos comunes como el compromiso con la comunidad y el apoyo a las causas sociales.

Estos son algunos de los objetivos de la Economía Social y Solidaria:

  • Promover sistemas de toma de decisiones democráticos.
  • Favorecer la creación de empleo
  • Primar la cooperación frente a la competencia.
  • Empoderar a las personas y las comunidades.
  • Respetar el medioambiente.
  • Garantizar la transparencia de sus actividades.
  • Trabajar para garantizar el bien común.

¿Y cómo se consiguen estos objetivos? Las personas que defienden esta visión de la sociedad y la economía se organizan en plataformas, cooperativas, sociedades laborales, redes, empresas de reinserción social y espacios sociales comunes. Es decir, agrupaciones en las que es posible colaborar y trabajar para conseguir un bien común. Además, buscan que su actividad tenga un impacto positivo en su entorno.

En los últimos años, han surgido también en España (y otros países del mundo) monedas alternativas, ligadas a estas cooperativas e iniciativas sociales. Madrid, por ejemplo, cuenta desde 2012 con los Boniatos, un método de pago creado para fomentar una red no especulativa y de consumo responsable. El Puma de Sevilla o el Ekhi de Bilbao son otros ejemplos.

bolso hecho en España con telas antiguas reutilizadas
Los bolsos de Perpetum Mobile se realizan en una cooperativa de Bilbao que forma y da trabajo a personas en situación de vulnerabilidad

La economía social y solidaria es Una red de buenas historias

El entorno de la Economía Social y Solidaria está repleto de iniciativas y comunidades que ponen a las personas en el centro. En el sector de la moda sostenible, uno de los proyectos más significativos en España es el de Teixidors. Desde su fundación en 1983 en Terrassa (Barcelona), esta entidad social busca fomentar la integración social de personas con diversidad funcional intelectual. Más de 40 artesanos crean productos únicos en telares de madera, de forma totalmente manual y a su propio ritmo.

No muy lejos de Tarrasa, en Les Masies de Roda (Barcelona), está la antigua masía del Maciá. Allí se diseña la ropa de Nou Moscada, una marca de moda ética y sostenible de producción totalmente local. Sus creadores colaboran con talleres de proximidad en los que trabajan mujeres en situación de vulnerabilidad, para darles una nueva oportunidad.

Teixidors manta de lana merina ecológica procedente de Francia
Manta ecológica de Teixidors, referente en el sector de la economía social y solidaria

La lista es mucho más larga, y no se limita al mundo de la moda. Y deja también historias que dan lugar a muchas otras, como el de la Innobadora, Comunidad de Incubación. Un espacio de Barcelona Activa que impulsa iniciativas innovadoras y con un trasfondo social, del que también forma parte The Goood Shop.

Actualmente, la Economía Social y Solidaria conforma el 10 % del PIB español y ha generado 190.000 nuevos puestos de trabajo en los últimos ocho años. Algo que, de alguna manera, nos toca a todos. De acuerdo con la Confederación Empresarial Española de Economía Social (CEPES), el 42,8 % de la población está vinculada, de algún modo, a la Economía Social. Se trata de un buen punto de partida para que el sistema sea, cada día, un poco más solidario.

The Goood Shop es una tienda online enmarcada dentro del sector de la Economía Social y Solidaria, cuyo objetivo es acercar las historias y los productos de las marcas que buscan cambiar el mundo para que las personas puedan apoyarlas con sus compras.

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