Nuevemi

nuevemi

Noemí confecciona prendas a mano en su pequeño taller de Les Corts, uno de los barrios más barrio de Barcelona. Se puede decir que cada una de sus piezas es única ya que no le gusta nada repetir modelo ni estampado.

  • Aprendió a coser con su abuela
  • Cada pieza es única, no le gusta repetir modelos
  • Remata muy bien las prendas para que duren más
  • Aprovecha hasta el último centímetro de tela para lazos y turbantes
  • Compra las telas en pequeñas tiendas de barrio

Los inicios de Nuevemí se remontan al menos a dos generaciones atrás en su familia. Su bisabuela tenía el extraordinario poder de hacer punto mientras leía, y no lo hacía nada mal.

Más adelante, en los años 50, su abuela paterna aprendía corte y confección por correspondencia para poder abrirse su propio taller de costura. En aquel momento, ella no podía imaginar que ese taller se convertiría en el lugar de juegos favorito de Noemí y su hermana.

Al principio su abuela le encargaba pequeñas tareas como recoger las agujas del suelo con un imán o marcar los patrones con punto flojo. Poco después, Noemí ya hacía vestidos para las muñecas y para su hermana pequeña, que se dejaba hacer. Sus primeras medias las “confeccionó” con boli bic en las piernas de su hermana.

Nuevemí ha crecido a medida en que ha crecido la casa de Noemí.

Al principio, cuando compartía piso con otras cuatro personas, solo tenía un pequeño rincón debajo de su cama para tener la máquina de coser y un poco de material. Entonces solo podía hacer cosas pequeñas como cuellos y collares.

Ahora se ha mudado y ya tiene un taller todo para ella donde el tiempo pasa volando, como si todavía estuviera jugando con los retales de su abuela. Para no saltarse la comida ni olvidar qué hora es, escucha Radio 3.

Desde hace un año tiene una ayudante con la que discute los diseños, tejidos y patrones, sobre los que le gusta tumbarse a dormir la siesta. Su gata Mishi.

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