Las mil vidas de un tejido: el camino hacia una moda circular

Infinit Denim el tejido reciclado creado en Barcelona

Fabricar un par de vaqueros consume hasta 3700 litros de agua. Su proceso productivo emite tanto CO2 como conducir un coche durante 111 kilómetros. A menudo nos quedamos con este tipo de datos impactantes (en este caso, ambos son de un informe de la ONU), pero, ¿cuánto contaminamos cada vez que lavamos esos vaqueros? ¿Y qué pasa cuando, al cabo de un año, los tiramos a la basura?La industria de la moda, como la mayoría de las industrias, está diseñada de una forma lineal. Se trata de un sistema que sigue siempre el mismo camino: extracción de materias primas, producción, distribución, consumo y eliminación. Hoy por hoy, cada uno de estos pasos está construido sobre procesos que consumen, además, combustibles fósiles y, por lo tanto, emiten parte de los gases causantes del cambio climático.

En líneas generales, es lo que se conoce como la economía de los materiales, un proceso que se repite sin fin, como si los recursos, el planeta, fuese infinito. Solo que no lo es. Si tenemos en cuenta que cada año se fabrican más de 100.000 millones de piezas de ropa en todo el mundo y hacemos las cuentas, la necesidad de poner fin a ese proceso lineal se hace más que evidente. ¿Cómo podemos avanzar hacia una moda circular y realmente sostenible?

gafas de sol sostenibles fos barcelona

La moda circular es (todavía) una excepción

Desde un taller de Barcelona, un grupo de ingenieros ha convertido los residuos plásticos de la ciudad en gafas de sol. Moda sostenible diseñada para durar y para volver a ser reciclada. El caso de FOS prueba que la economía circular es posible y que puede generar productos bonitos, de calidad y respetuosos con el medioambiente. Sin embargo, casos como este, aunque cada vez más habituales, siguen siendo la excepción.

A nivel mundial, menos de un 1 % de todos los materiales utilizados para producir ropa se recicla en forma de nuevas prendas. Sin embargo, el 73 % termina incinerado o en basureros. El porcentaje restante se pierde a lo largo del proceso productivo y por el desgaste durante su uso. Se estima que, cada año, medio millón de toneladas de microfibras se desprenden en el lavado de la ropa y acaban en ríos y océanos.

Los datos, del informe A new textiles economy de la Fundación Ellen McArthur, señalan también que los problemas asociados a la economía lineal de la moda no han dejado de crecer. Desde el año 2000 se ha duplicado la producción mundial de ropa y el tiempo de uso medio de cada prenda se ha reducido un 40 %. Es decir, el consumo de moda rápida y de usar y tirar se ha acelerado desde los inicios del siglo XXI.

Los impactos de este modelo de consumo son tanto ambientales como sociales. La industria de la moda textil consume 98 millones de toneladas de recursos no renovables y 93 billones de litros de agua cada año. La deslocalización de la producción a los países en vías de desarrollo ha tenido un profundo impacto en la precariedad e inseguridad de los trabajadores. Y ha abaratado tanto los precios de los productos que los consumidores pierden la referencia del coste real de la moda.

“El sistema de producción, distribución y uso de la ropa funciona mayoritariamente de forma lineal, siguiendo un modelo de extracción-confección-desperdicio. Se extraen grandes cantidades de recursos no renovables de la tierra para producir ropa que a menudo se usa por poco tiempo y después se desecha en lugar de reutilizarse o reciclarse. Esto daña el medioambiente más rápido de lo que puede recuperarse”, señala el informe Circular fashion advocacy, que detalla la estrategia para una industria circular de la moda en la Unión Europea.

tote bag tejido reciclado infinit denim barcelona

Cerrando el círculo de la moda

Volvamos a los pantalones vaqueros. Compramos un par y, tras un año de uso, aparecen los primeros agujeros y descosidos. ¿Qué hacemos? La mayoría de las veces, las prendas gastadas acaban en el contenedor cuando todavía tienen mucha vida por delante. En España, cada persona tira anualmente algo más de 10 kilos de material textil a la basura, según las estimaciones de la Asociación Ibérica de Reciclaje Textil (estimaciones que ellos mismos consideran que podrían quedarse cortas).

La madre de Montse Bayén, una de las fundadoras de Infinit Denim, decidió, sin embargo, que ese par de tejanos gastados todavía tenía vida por delante. Reutilizó la tela para hacer un bolso. Y a Montse se le encendió la bombilla. Junto a Núria Nubiola, con la que llevaba ya tiempo colaborando en proyectos de economía circular, lanzó una marca que convierte la ropa desechada en prendas y complementos como bolsos y mochilas.

El foco de Infinit Denim está en no generar residuos y en mantener la sostenibilidad social y medioambiental a lo largo de todo el proceso. Y, claro, en ser circulares, algo que consiguen desde el diseño, ideando prendas que son sencillas, funcionales, sacan el máximo partido a los tejidos y están creadas para durar.

mochila de cámaras de camión reutilizadas

De acuerdo con la Fundación Ellen McArthur, el diseño es la piedra angular del puente hacia una moda circular y sostenible. Así, un sistema que permita abandonar la economía lineal de los materiales debe tener estas características:

1.Produce y provee de prendas de calidad, asequibles y diseñadas para durar. Deben ser prendas funcionales y flexibles, que se adapten a los diferentes usos que cada usuario quiera darles.

2.Aprovecha el valor de las prendas durante todo su ciclo de vida. Esto se consigue con moda más duradera y con un sistema de recogida, reciclaje y reutilización que devuelva el valor a los materiales una vez desechada la prenda.

3.Es renovable, tanto desde el punto de vista de la energía que consume como de los materiales. Seguir utilizando recursos finitos por encima de la capacidad planetaria de regenerarlos es insostenible y convierte el sistema en inviable a largo plazo.

4.Refleja el coste real de la producción de la moda, tanto a nivel medioambiental como social. Estos costes se incluyen también en el precio final y se ven compensados por la durabilidad de los productos.

5.Contribuye a regenerar los sistemas naturales y no contamina, fomentando prácticas agrícolas y forestales sostenibles y acabando con la polución del agua y la atmósfera.

6.Es distributiva a todos los niveles. Apuesta por el reparto equitativo del valor y el desarrollo inclusivo, integrando en el sistema circular de pequeñas a grandes empresas.

Los plásticos se convierten en gafas. Los neumáticos usados dan vida a nuevas mochilas. Restos industriales de metacrilato se transforman en joyas. Vaqueros viejos vuelven al armario en forma de bolsos. La moda circular empieza por pequeños proyectos que se hacen grandes. Y por viejas ideas que regresan para marcar el camino hacia un mundo más sostenible: reparar, mantener, reutilizar, reciclar y, sobre todo, diseñar para que perdure.

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